sábado, 16 de abril de 2011

Dieciséis años son tan pocos

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Dieciséis años son tan pocos
para tanto amor a mi amor.
Dicen que estoy perdido
y dicen bien porque
en las noches estrelladas
mi alma va de infinito
hasta el infinito, perdiéndome
como un meteorito
en el cielo raso de los infinitos.
Perdiéndome, perdiéndome,
perdiéndome en este mundo
de máscaras y mentiras,
perdiéndome en todo,
perdiéndome en nada.
Dieciséis años
pocos besos y muchas tristezas.
Dieciséis años adolescentes,
no sé lo que tengo.
Dieciséis años como gaviotas
que "han hecho lo imposible
porque de lo posible se sabe demasiado"
(Silvio Rodríguez)
para volar bien lejos
de la vulgaridad.
Dieciséis años me siento hombre marchitado.
Dieciséis años no conozco París.
Dieciséis años he leído algunos libros.
Dieciséis años la Gioconda me mira
risueña, firme, tierna y casi cínica.
Dieciséis años me evado en la flauta,
en la armónica y el sueño de poder tocar el saxo.
Dieciséis años he sido tantas cosas
que me es difícil encontrarme
en mí mismo y en la palabra.
Dieciséis años camino solo
con mi incipiente bigote
embrujándome la luna.
Dieciséis años reflejan mis ojos
entre castaños y verdes.
Dieciséis años el cuerpo oxidado
mi sangre sin fluir.
Dieciséis años mi corazón
se ha atrapado platónicamente
a una mujer enamorada.
Con dieciséis años
acabo este poema.

(1980)
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2 comentarios:

  1. Fernando, la adolescencia y el amor siempre en conflicto...evocador, nostálgico, poesía pura...

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